“El desafío de la sinodalidad para la misión”: Hogares Nuevos presente en el Encuentro anual promovido por el Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida.


El pasado 23 de junio de 2024 se realizó el Encuentro anual con los moderados de las asociaciones internacionales de fieles, de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades promovido por el Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida en Roma, y del cual Hogares Nuevos pudo participar a través del Fundador y presidente, P. Ricardo E. Facci, y dos miembros del sector Misioneras de la Familia, Hnas. Mariana A. Morón y Karina De Lima Valencia.

El evento dio inicio en la Basílica de San Pedro con la celebración de la Santa Misa presidida por el Cardenal Kevin Farrell, prefecto de dicho dicasterio, quien exhortó a vivir profundamente la jornada de reflexión sobre el tema de la sinodalidad misionera teniendo como guía el mismo Espíritu Santo.

Posteriormente, el evento continuó su desarrollo en el Aula Nueva del Sínodo que se encuentra en la misma estructura del aula Pablo VI.  Pasadas las nueve horas del día, se recibió con gran alegría a Papa Francisco, quien deseó transmitir personalmente la importancia de la finalidad del Sínodo que está viviendo la Iglesia:

“La cosa más importante de este Sínodo sobre la sinodalidad no es tratar este problema o aquel problema. Lo más importante es el camino parroquial, diocesano y universal en la sinodalidad”.

Para poder vivir este camino sinodal, explicaba el Pontífice, es necesaria una conversión espiritual para que los resultados que surjan del cambio interior del hombre puedan ser duraderos: “[…] Y a la luz de esta conversión espiritual se deben señalar algunos comportamientos, algunas “virtudes sinodales” […]: pensar como Dios, no encerrarse y cultivar la humildad”.

Al concluir su intervención, el Papa bendijo a los presentes y saludó personalmente a cada uno.

Ulteriormente, el prefecto del Dicasterio realizó una introducción sobre las razones del Sínodo y cómo la relación “sinodalidad y misión” se vive concretamente en los Movimientos, eje central en el que se desarrolló toda la jornada.

La primera ponencia se intituló: “La misión como fin de la sinodalidad” a cargo del Profesor Rafael Luciani, docente de la Universidad Católica Andrés Bello. Esta conferencia buscó transmitir el significado de la sinodalidad, la cual es misionera y al mismo tiempo la misión es sinodal. Para profundizar en la relación anterior es necesario tomar en consideración 5 puntos clave, y que, al mismo tiempo, tienen como base el Concilio Vaticano II: El Pueblo de Dios somo sujeto sinodal y misionero y la corresponsabilidadde cada vocación en la misión de la Iglesia. El segundo ser Pueblo de Dios es ser en misión. La sinodalidad vivida desde una fraternidad abierta. La sinodalidad responde a nuevos modos relacionales. Y la puesta en práctica del sensus fidei fidelium.

La segunda ponencia impartida por la Doctora Elisa Lisiero, “La Sinodalidad y la experiencia de los movimientos”, mostraba la riqueza que viven los Movimientos debido a que estos por su mismo ser y esencia son misioneros, están en constante misión y por lo tanto viven la sinodalidad. Los mismos carismas permiten que los miembros puedan vivir las dimensiones de la relación y la comunión de forma plurivocacional, universal y con prevalencia laical. Estas características sinodales penetran todos los aspectos de los Movimientos, desde la fraternidad, hasta sus praxis de gobierno, de espiritualidad, praxis de anuncio, de caridad y de relación con las iglesias locales. Además, afirmaba que seguramente en la actualidad los Movimientos se enfrentan a grandes desafíos, pero siguen siendo las “centinelas proféticas” que inspiran a la Iglesia y al mundo a vivir un camino de santidad.

P. Ricardo E. Facci entregando el anuario "Creciendo juntos" al prefecto del dicasterio
P. Ricardo E. Facci entregando el anuario «Creciendo juntos» al prefecto del dicasterio

La segunda parte de la jornada se centró en preguntas a los ponentes, por medio de las cuáles se logró clarificar más la vivencia de la sinodalidad en la Iglesia y sobre todo sobre la riqueza y experiencia que pueden ofrecer los Movimiento a las Iglesias locales. En seguida, se dedicó un gran espacio a las intervenciones libres. Dicho momento fue importante para seguir creando puentes de unión entre las diferentes realidades que conformamos el dicasterio, desde un conocimiento mutuo desde la escucha de las diferentes experiencias, realidades y contextos en los que cada uno se encuentra misionando.

Para concluir, el Cardenal Kevin Farrell dedicó unas palabras para animar a cada una de las realidades presentes a seguir caminando, a no bajar los brazos ante las dificultades que se van presentando, sea al interno como al externo de las comunidades y, sobre todo, agradeció por lo que ya hacen los Movimientos y lo que siguen aportando y aportarán a la Iglesia.

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