CUARTO DOMINGO DE PASCUA. CICLO B: EL BUEN PASTOR

Texto Bíblico Jn. 10, 11-18: «Yo soy el Buen Pastor».

Llamamos a este día «domingo del Buen Pastor» y en él se nos invita a reconocer a Jesús como nuestro Buen Pastor Resucitado, presente en nuestra vida y ejerciendo también hoy su oficio pastoral. ¿Y cómo ejerce Jesús su oficio de pastor? Como lo hizo en su tiempo y tal como nos lo explainel evangelio de hoy al presentarnos tres características que definen la «acción pastoral» de Jesús: 1. Da su vida por nosotros. Sabemos que “no hay mayor amor que dar la vida”; y de este modo Jesús vive y expresa su gran amor por nosotros, por cada uno de nosotros. 2. En segundo lugar, Jesús busca tener con sus discípulos un conocimiento íntimo que genera comunión de vida. Tan profundo es este conocimiento o comunión mutua que Jesús la compara al vínculo que Él tiene con su Padre. 3. En tercer lugar, Jesús, como buen pastor, busca la unidad del rebaño, amplía su horizonte a otras ovejas, no se cierra en las que ya están sino que se preocupa y ocupa por las que todavía no pertenecen al único rebaño de Dios. Nuestra mirada debe dirigirse entonces a Jesucristo, quien «ayer, hoy y siempre» es el Pastor verdadero, auténtico, bueno. Y junto a esto recordemos que Dios, con su sabia pedagogía de la encarnación, llama y elige a algunos hombres que, con todas sus cualidades y talentos, pero también con toda su carga de fragilidad propia de lo humano, sean los signos sacramentales de Jesús Buen Pastor. Y lo serán en la medida que vivan las actitudes de Jesús Buen Pastor que nos explainel evangelio de hoy. De modo especial el evangelio resalta la donación de la propia vida por amor, que es común a todas las vocaciones de inspiración cristiana, según el ejemplo de san José que nos propone el Papa Francisco en su mensaje para la jornada de oración por las vocaciones de este año: “Es el amor el que da sentido a la vida, porque revela su misterio. La vida, en efecto, sólo se tiene si se da, sólo se posee verdaderamente si se entrega plenamente. San José tiene mucho que decirnos a este respecto porque, a través de los sueños que Dios le inspiró, hizo de su existencia un don”. Meditación ¿Qué me dice el Señor en el texto? 4 También en este mismo mensaje el Papa Francisco nos explica por qué San José pudo discernir la llamada o vocación de Dios en sus sueños: “Porque su corazón estaba orientado hacia Dios, ya estaba predispuesto hacia Él. A su vigilante “oído interno” sólo le era suficiente una pequeña señal para reconocer su voz. Esto también se aplica a nuestras llamadas. A Dios no le gusta revelarse de forma espectacular, forzando nuestra libertad. Él nos da a conocer sus planes con suavidad, no nos deslumbra con visiones impactantes, sino que se dirige a nuestra interioridad delicadamente, acercándose íntimamente a nosotros y hablándonos por medio de nuestros pensamientos y sentimientos. Y así, como hizo con san José, nos propone metas altas y sorprendentes.” En fin, pidamos la gracia de poder escuchar la voz de Jesús, nuestro buen Pastor resucitado, para realizar en nuestra vida el sueño que Dios tiene para cada uno de nosotros.
Fuente: celam.org