Les anuncio una gran alegría para todo el pueblo, les ha nacido un Salvador, es el Mesías, el Señor…”Lc. 2,1-14.

Parece una noticia muy simple, pero no siempre se capta todo lo que esta expresión significa y enseña. La verdad del hombre se la encuentra profundamente en la Navidad.

Mis hermanos, esta noche de Navidad es la invitación, en primer lugar, a descubrir el valor de Cristo, Dios que se hace hombre. El Verbo encarnado le da valor al hombre y valiendo tanto la vida se transforma en lo más grande que tenemos para ofrecerle a Dios.

En segundo lugar, abrir las puertas del corazón para que Él pueda penetrar y encontrar la adhesión a su acción salvadora. El hombre en su libertad puede decir un sí tan definitivo como el SÍ de María.

En tercer lugar, la disposición a que Él transforme el corazón. Por eso se debe celebrar la Navidad con gozo, con la alegría de la entrega que tanto nos enseña el mismo Dios.

Esta es la Navidad, la Fiesta de la luz. Esta es la Fiesta de la paz, porque es lo que ha traído el Verbo Encarnado. Esta es la Fiesta del hombre, porque en el Verbo Encarnado se encuentra y descubre, en todo lo que vale y es el hombre. ¡Celebremos la vida! ¡Celebremos la Familia! ¡Feliz Navidad!

Fuente: "Cristo, mi ganancia", P. Ricardo E. Facci



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