Agradecer los dones

Ser conscientes de estos dones, de la presencia de la gracia en nuestra vida, el don de la familia, de los amigos, de los alimentos.

Ocuparse sin preocuparse

Es cierto que aunque hay dones de Dios en todo momento y EL está siempre dispuesto a sonreírnos, también es cierto que hay tormentas, en muchas y repetidas ocasiones esas lluvias o tormentas nos desvelan, nos enferman y roban la paz. Jesús en La Barca responde ante esto “Hombres de poca fe”, son palabras fuertes, pero es una característica de Jesús, el hablarnos y sacudirnos para que despertemos a la fe.

Cambiar de perspectiva

Es muy normal que los problemas nos roben la paz, cuando nos vemos en medio de una tormenta no vemos más que la nube, y esa nube, siempre tapa el sol. Debemos tener presente que esas nubes son tan pasajeras como la tormenta, puede ser un huracán de varios días, pero el sol aunque es tapado por la nube sigue allí.

Reafirmar el norte

¿Sabes dónde va la brújula de tu vida? Todo capitán en medio de la tormenta corre a buscar la brújula para dar respuesta a esa pregunta apremiante y fundamental, ¿dónde estoy y a dónde voy?

Como hombres de fe, nuestro norte es la eternidad y esa eternidad se ve iluminada por la presencia salvadora de Cristo.

Ser perseverantes en nuestro abrazo a la cruz

La fe es confiar aunque todo diga que no hay esperanza, eso es ver con los lentes de la fe. Recordemos las palabras de Teresa de Jesús “Nada te turbe, nada te espante quién a Dios tiene, nada le falta, sólo Dios basta” .

Fuente: Charla Hijos HN Junta Nacional Argentina 2020



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