La comunidad es la encargada de mantener viva la llama de Cristo que traemos en cada actividad vivenciada en el Movimiento Hijos de Hogares Nuevos.

¡Hola! Mi nombre es Agostina Psenda y en enero de este año 2017 tuve la posibilidad de asistir a mi primer Campamento Nacional de Animadores, el cual tuvo lugar en Miramar, provincia de Córdoba.

En el mismo aprendimos a reconocer y reflexionar acerca los frutos que el Espíritu Santo nos regaló a cada uno de nosotros dentro del Movimiento. Acompañado de la importancia de la comunidad, considerando que ella es la encargada de mantener viva la llama de Cristo que traemos de cada encuentro, congreso, campamento, entre las demás actividades que tenemos como Hijos de Hogares Nuevos.

En cada comunidad sus miembros forman parte de un mismo cuerpo, donde todos cumplen funciones diferentes pero ninguna es más importante que otra, se necesitan mutuamente para alcanzar un mismo fin, que es mostrar a Cristo como camino, verdad y vida. Para ello necesitan trabajar en equipo, brindando apoyo y contención; infundiendo el amor, la cooperación y el respeto mutuo. Considerando que si un miembro falla los demás estarán ahí para levantarlo, animarlo y acompañarlo en el día a día para no volver a caer.

Dentro de las comunidades hay figuras que resaltan como las de ser líder, si bien existen habilidades que son innatas y favorecen a la capacidad de liderazgo, todos nos debemos considerar líderes; primero de nuestra vida reflejándolo en nuestras decisiones y en sus repercusiones, y luego para con la comunidad.

Los animadores debemos considerarnos líderes cristianos, luchando por ideales que hagan del mundo un lugar mejor, anunciando el evangelio, siendo coherentes con lo que decimos y hacemos, sin tener miedo a ser diferentes.

Apuntamos a ser líderes democráticos y mediadores, donde las decisiones se toman en grupo, creando un clima de respeto y cordialidad, y si hay desacuerdos, el líder buscará llegar a una solución entre las partes. Recordando que un líder no se considera como un jefe o monarca, no obliga a nadie que los siga, no impone; sino que intenta convencer, dialogar, motivar.

Es muy importante que los líderes se consideren personas empáticas, capaces de ponerse en el lugar de los demás y comprenderlos. Este concepto va muy de la mano con el carisma que adquirimos siendo parte del Movimiento, mostrando los dones de la alegría y la humildad, que nos otorgará la fuerza que impulsa proclamar a Cristo.

Muy bien ahora que sabemos que somos pilares, que contamos con una comunidad y con la ayuda de Dios, es el momento de empezar a accionar, de ponernos a trabajar por los demás Hijos de Hogares Nuevos y de jugársela por el Movimiento.

El Movimiento nos necesita, los hijos necesitan animadores, Dios nos necesita. Porque cada uno tiene una forma única y especial de obrar para que los demás chicos puedan encontrarse con Cristo.

Este campamento tuvo una fuerte repercusión en mí, ya que me sentí escuchada y pude ver como mis palabras cobraban importancia, porque muchas veces nos pasa que los jóvenes no tenemos la experiencia necesaria para opinar. Me motivó a seguir trabajando en mi comunidad, a superar los obstáculos con paciencia, dándome energías para este año y por sobre todo, demostrándome que no estoy sola en este camino, que puedo contar con el apoyo incondicional de esos amigos que me regalo Cristo a través de esta hermosa Obra, que es Hogares Nuevos. Sin dudas una de las mejores experiencias, de esas que se hacen imposibles poder olvidarlas.

Agostina Psenda
Diócesis de San Luis



















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