Hogares Nuevos desde su carisma y su espiritualidad, se ha definido como Cristocéntrico. Toda la Obra está impregnada de esta espiritualidad, buscando tener a Cristo como centro de la vida personal, familiar y comunitaria.

El Reglamento del Movimiento explica: “Cada miembro de la Obra desea vivir una espiritualidad cristocéntrica auténtica, forjada en sí mismo, en cada comunidad y familia. Hoy, más que nunca, se debe presentar a la humanidad, el regalo de una espiritualidad fundamentada en Cristo vivo y aterrizada en la cotidianeidad de la vida familiar y comunitaria.

Cada miembro se pregunta: ¿Qué haría Cristo en mi lugar? Frente al trabajo misionero, esta ciexpresión se hace carne en la propia humanidad, ya que conduce a conformar la ruta de santidad. Ante el descubrimiento de Cristo Conyugal, este interrogante ha pasado a ser parte inseparable de la vida de muchas familias. De esta manera, en cualquier circunstancia de la vida, se irán configurando las decisiones según el Señor y el estado espiritual crecerá bajo el amparo de Cristo Vivo.

La definición de cristocentrismo debe comprenderse como una concepción por la cual cada acto de la vida humana, debe centrarse en Cristo como fuente de enseñanza y gracia.

La centralidad de la vida en Jesucristo hace descubrir una gran llamada: la vocación al amor.

La cual conduce inexorablemente a la santidad y asegura que vale la pena abandonarse en Sus manos, porque Él con fidelidad y de modo constante, nos acompaña en el fortalecimiento de todas sus debilidades.

Reiterando el Estatuto: “Cristo Vivo tiene espacio en cada comunidad, familia, persona, permitiendo que Él sea, en definitiva, quien toma las decisiones” (Art. 9).

Esto es cristocenrismo: Cristo, centro y eje de nuestras vidas.

Fuente: Un don para amar, Padre Ricardo E. Facci



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