Testimonio del matrimonio Rivatta, María Cecilia (Contadora) y Leonardo (Contador y profesor). Hernando, Córdoba, Argentina.

Somos el matrimonio Rivatta. Tenemos dos hijos, Lourdes de 6 años y Maximiliano de 9 años. Sentimos que la esperanza es porque sabemos que existe Dios.
A la mañana nos levantamos porque nos levanta Dios, y sentimos que siempre la estamos perdiendo por distintas cosas que van pasando en el día, todas las injusticias que se escuchan o que se ven, los bombardeos contra de las familias, o cosas que han pasado y nos hicieron mucho mal.
Se nos hace difícil educar nuestros hijos como familia cristiana con los valores que tenemos porque la realidad en que se está viviendo nos supera… Es entonces cuando sentimos que la esperanza flaquea. Necesitamos ir a la iglesia, al Santísimo un ratito a conectarnos con Él porque es la manera que tenemos de recuperarla. La eucaristía, sobre todo. Tratar de ir a misa la mayoría de los días de la semana, leer o escucha la Palabra diariamente, creemos en los sacramentos, y creemos que también uno se sostiene gracias a los hermanos que oran por nosotros pidiendo la intercesión. Creemos en la sanación por los sacramentos de reconciliación y la eucaristía...Nos parece que debemos dar más gracias a Dios por lo que tenemos y por lo que podemos hacer, tenemos que aprender...
Nosotros hemos tenido un 2020 bastante complicado (creo que mucho más feo de lo que la paso la mayoría de la gente) y ya veníamos con un 2019 difícil….
Cuando empezó la cuarentena (19/03/20) los primeros 30 días la llevamos bastante bien. Tenemos un patio grande así que era todos los días al patio a hacer cosas.
Luego el 3 de mayo fallece mi abuela, relata Leo, (85, una mujer muy correcta, llego a ser inspectora de escuela, muy creyente, rezaba mucho siempre, ella me acompaño en Córdoba desde enero del 2001 hasta el 7 de marzo del 2007 que rendí mi última materia para recibirme como contador, cuenta Leo. Ese día me dijo: -cumplí en acompañarte Leo. A ello se sumaron problemas económicos.
Luego a fines de mayo del 2020 a Cecilia se le intensifican unas molestias que venía teniendo. Sentía zumbidos en los oídos, hormigueo en el brazo izquierdo, dolor de cabeza.
Los primeros días de Junio nos contacta un Colega (contador, él no podía firmar porque era socio…) para que le firmáramos un balance como habíamos hecho en el 2019 y bueno Cecilia me dice lo firmamos pero con lo que se cobre vamos a cancelar el crédito que tenemos en el banco hipotecario.
Como las molestias de Cecilia continuaban, le hacen una placa de cráneo y le detectan una capsula de 2cm x 2cm en el parietal izquierdo. Después un TAC con contraste que revela un osteoma que hace presión sobre algunos nervios y producen esas molestias, bueno le dan sesiones para masajes de cervical y unos medicamentos para aliviar esas molestias...Gracias a Dios nada grave.
El 2 de septiembre por la mañana vimos un despliegue terrible de camionetas y autos al frente de casa. Tenemos la oficina del estudio concharten todo el living de la casa abajo. Resulta que a la empresa que Cecilia le había firmado los balances en el 2019 y 2020 venia evadiendo impuestos. Tuvimos un allanamiento. 15 personas entraron con la orden de detención para Cecilia. Se la llevan detenida. Estábamos mal por todo lo que paso pero tranquilos porque teníamos fe que Él la iba a ir acompañando. Cuando los abogados hablaban con Cecilia, luego me preguntaban si ella era muy creyente. Respondía que sí y ellos me comentaban que se notaba por la entereza y tranquilidad que expresaba.
En Hernando muchísima gente rezó mucho por ella y por nosotros 3 que quedamos en casa. Además de las deudas que traíamos se nos sumaron los gastos de honorarios para los abogados. En esa semana tuve (Leo) Covid. A Cecilia la liberaron el lunes 14.
Luego el 7 de noviembre fallece mi papa, concluye Leo. Fue un año muy difícil. Lo que podemos afirmar que sólo la fe nos sostuvo.
No mencionamos a María, pero ella es una gran intercesora. Cuenta Cecilia que al estar detenida entró con el rosario. Nadie se dio cuenta que lo tenía y todas las noches lo rezaba hasta que una mañana se lo quitaron. Una oficial se lo guardó y al salir se lo entregó.
Hoy damos gracias a Dios y a María por ayudarnos a levantarnos cada mañana.
Fuente: prensa HN



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