El miércoles de Cenizas señala el inicio del camino de nuestro reencuentro con Dios. Hoy bajamos la cabeza para recibir las cenizas. Cuando acabe la Cuaresma nos inclinaremos aún más para lavar los pies de los hermanos. La Cuaresma es un abajamiento humilde en nuestro interior y hacia los demás. Volvamos “hoy” al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. En la homilía del Papa de este día están los pasos para ese reencuentro.



"¿Cómo proceder en el camino hacia Dios?” preguntó. Es la parábola del hijo pródigo la que guía el inicio del camino a la casa del Padre. Mirando a este hijo, comprendemos que también para nosotros es tiempo de volver al Padre. Allí vemos que es el perdón del Padre el que vuelve a ponernos en pie. El primer paso de nuestro regreso es el perdón de Dios, la confesión.
Luego debemos hacer como “aquel leproso sanado” que volvió a Jesús para agradecerle: todos tenemos enfermedades espirituales, solos no podemos curarlas - recuerda el Santo Padre. Todos tenemos vicios arraigados, solos no podemos extirparlos; todos tenemos miedos que nos paralizan, solos no podemos vencerlos.
Pero también, enseña el Papa, “estamos llamados a volver al Espíritu Santo”. La ceniza sobre la cabeza nos recuerda que somos polvo y al polvo volveremos. Pero el Espíritu, Dador de vida, es el Fuego que hace resurgir nuestras cenizas.
Fuente: vaticannews.va



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