Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.

En su mensaje el Pontífice señala que la fe nos llama en este tiempo litúrgico, "a acoger la Verdad y a ser testigos", ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.
En este sentido, el ayuno vivido como experiencia de privación (para quienes lo viven con sencillez de corazón), lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas a su imagen y semejanza.
Por otra parte, el Santo Padre destaca el elemento de la esperanza como "agua viva" que nos permite continuar nuestro camino de conversión. Jesús nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par. Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor.
Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, "somos testigos del tiempo nuevo" en el que Dios “hace nuevas todas las cosas”.
Pero... ¿Dónde encontrar esa esperanza? Precisamente en el recogimiento y el silencio de la oración.
Como último punto de su mensaje, el Papa destaca la caridad, "vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona", ya que se trata de la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.
Así sucede con nuestra limosna, ya sea grande o pequeña, si la damos con gozo y sencillez.
Que María nos sostenga con su presencia solícita, y que nos acompañe en el camino hacia la luz pascual.
Fuente:catholic.net



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