Testimonio de Marce y Cacho Díaz, Diócesis de Rio Cuarto, Córdoba, Argentina.

"Como muchos matrimonios de Hogares Nuevos, nosotros decimos que hay un antes y un después del Encuentro en nuestras vidas, en lo personal, matrimonial, familiar y espiritual.

Hogares Nuevos llegó a nosotros en un momento en que Dios decidió destapar nuestros ojos, abrir nuestros oídos, mente y corazón. Pero también estando en él hay un antes y un después. Una época cuando sólo estábamos, éramos muy críticos de la situación de la Obra, a veces pensamos abandonar el Movimiento.

Pero una pregunta nos hacía repensar esa salida: ¿Y después qué, afuera de Hogares Nuevos qué hacemos?

Así comenzó una nueva etapa, un nuevo desafío. Nos propusimos conocer lo que realmente era Hogares Nuevos. Qué hay detrás de su nombre. Así nos fuimos involucrando, ocupándonos de indagar en vida y obra del Movimiento. Conocer las personas que le dan vida, escuchar su testimonio. Conocer la casa, las hermanas, los hermanos, los sacerdotes. Entender la metodología, los estatutos y comenzar a participar de manera activa y alegre. Ofreciéndonos para actividades y algunas misiones. Aceptando lo que se nos pedía. En definitiva, fuimos descubriendo la diferencia de tan sólo estar con enamorarse de la Obra, y nos dimos cuenta y aseguramos que de eso se trata, de enamorarse de la Obra.

Estamos abiertos a recibir lo que se brinda desde el Movimiento, pero somos conscientes que se trata también de dar, hasta que duela. De eso se viene tratando nuestro compromiso con Dios a través de Hogares Nuevos. En movimiento dentro del Movimiento. Ya que la invitación es estar activos, atentos, a, expectantes. Estamos acompañados, guiados y sostenidos espiritual y económicamente por el Espíritu Santo.

Aunque nuestra humanidad muchas veces nos hizo dudar, flaquear, pensar que no podíamos o no sabíamos, que no estábamos a la altura de lo requerido. Todo eso por no saber abandonarnos en las manos y la voluntad del Señor. Ahí nos damos cuenta lo mucho que nos falta crecer y madurar. Estamos seguros que siempre caminamos hacia adelante, tal vez despacio, pero con paso firme y decidido.

Hogares Nuevos es para nosotros un estilo de vida. Estamos convencidos de ello y así lo vivimos. No somos un matrimonio perfecto, pero sí somos un matrimonio seguro de la forma que quiere y elige vivir.

Buscamos la forma de colaborar con el Movimiento aún en lo poquito. Tratamos de llega lejos, a otras familias y contarles de Dios, de mostrarles que hay una vida distinta y feliz. Es posible ser feliz, aún con el paso de los años. Estando Dios en medio, todo es más fácil.

Todo lo fuimos conociendo en el camino, buscando querer más. Descubrimos, y lo reiteramos, la gran diferencia entre estar y pertenecer a la Obra.

Estar es elegir lo fácil, lo cómodo, lo rápido. Cumplir y no tener compromiso. Entonces resulta insatisfactorio.

Pertenecer te hace parte de, te sentís dentro de, sentís que el Movimiento te pertenece. Comenzás a verlo y vivirlo como propio. La crítica y la falta de interés la convertís en comprensión y compromiso. Comenzás a preguntarte en qué podés servir, ser útil, colaborar, acompañar. Dejás de quejarte y ser un obstáculo para el crecimiento de la Obra y hasta de otros matrimonios. Hacés aportes de todo tipo en la medida de tus posibilidades y tus conocimientos. Se te ilumina la mente, el alma y la vida. Comenzás a decir y pensar como dice Padre Ricardo: “Señor, qué necesitás de nosotros, capacitanos; Señor qué podemos hacer hoy por Ti, enséñanos a escucharte, aquí estamos, Señor”.

Marce y Cacho

Fuente: Matrimonio Díaz



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