"Damos gracias a Dios por todo lo recibido (desde el Primer Encuentro) y sólo esperamos poder compensar eso con nuestra entrega a esta Obra suya". Testimonio del Matrimonio Rivero, desde Granada, España.

Somos Isa y Ramón Rivero, matrimonio de Granada (España) con cuatro hijos de 19, 17, 15 y 12 años. Ambos descendemos de familias de formación católica y siempre ha sido objetivo de nuestro matrimonio educar a nuestros hijos en la fe católica y transmitirles la fe y los valores que nuestros padres nos inculcaron. Tristemente hemos ido viviendo la rápida secularización de nuestra sociedad, que en muy pocos años y con una poderosa ingeniería social, ha ido apartando a Dios de la vida pública haciéndonos creer que la fe solo puede vivirse en el entorno privado. Notábamos cómo nuestros amigos y los amigos de nuestros hijos, defendían mucho determinados valores cristianos (como la solidaridad, la humildad, etc..) pero de manera vacía porque nunca se asociaban con Dios (fuente de toda virtud). Veíamos que nuestra vida era una travesía contracorriente sin sentido porque no nos sentíamos con fuerzas para luchar contra una sociedad tan secularizada. Cada vez éramos más parte de esta sociedad que tanto criticábamos. Hablábamos de Dios y con Dios sólo en nuestro entorno privado. En ocasiones evitábamos que nos señalaran de católicos y en rara ocasión salíamos en defensa de nuestra fe ante ataques sin sentido, por falta de criterio. Anhelábamos tener amigos con los que compartir la fe y sobre todo, que nuestros hijos pudieran ver en sus amigos aquello que papá y mamá decían en casa. Pero habíamos tirado la toalla. En febrero de 2008, cuando nuestro cuarto hijo acababa de nacer, participamos en el segundo Encuentro de matrimonios de Granada (también segundo de España). Hogares Nuevo era algo desconocido y a pesar de los esfuerzos que Mª José y Juan Diego (responsables nacionales de HN España) hicieron para hablarnos de las maravillas del Encuentro, el miedo a lo desconocido y nuestras experiencias frustradas en otras realidades de iglesia nos hicieron ir sin mucho ánimo. Durante el fin de semana de Encuentro fuimos descubriendo las maravillas de nuestro propio matrimonio. Nos dimos cuenta de que no teníamos que buscar fuera lo que teníamos dentro desde el mismo día de nuestro matrimonio. Realmente fue un Encuentro con Cristo que iba a transformar nuestro matrimonio y nuestra familia. Ese domingo llegamos a casa realmente impactados por lo sucedido. Teníamos ganas de contárselo a todo el mundo. Nuestros hijos fueron los primeros testigos de nuestro cambio. Fueron muchas las cosas que transformaron nuestro matrimonio ese fin de semana pero la principal fue el ardor apostólico que sentíamos los dos. Un ardor apostólico que no era nuestro ni inducido por ninguna metodología, sino fruto de un Encuentro de Cristo Vivo. El que sí puede cambiarlo todo. Gracias a ese Encuentro volvió a nosotros la esperanza de que el mundo puede cambiar si propiciamos que muchas familias tengan la oportunidad de tener ese Encuentro personal con Cristo. Desde entonces, trabajamos para ser instrumentos de Dios en esta maravillosa Obra, formándonos constantemente para conocer más y ser buenos testigos. No perdemos ninguna ocasión de dar a conocer este regalo que Dios tiene para todas las familias del mundo, sabiendo que el se vale de nuestra fragilidad para que otros vivan la transformación que nosotros vivimos. Nuestros hijos, viendo nuestro cambio, quisieron vivir también esa experiencia y en su primer Encuentro Crecer, nuestro hijo mayor (Pablo) que entonces tenía 10 años, salió del Encuentro diciendo que el quería ser Animador. Cuando oí eso, sonreí a Dios y le dije “ahí estas”. Ahora Pablo es animador y responsable Nacional del Movimiento Hijos de Hogares Nuevos de España. Uno de los mayores regalos que Dios trajo a nuestras vidas fue la Comunidad. Una parte esencial de nuestra familia y nuestro camino en esta Obra. Damos gracias a Dios por todo lo recibido y solo esperamos poder compensar una pequeña parte de eso con nuestra entrega en esta Obra suya. Gracias Dios por este Encuentro que transformó nuestras vidas aquel 2 de marzo de 2008 que desde entonces celebramos cada aniversario como el reinicio de nuestro matrimonio. Isa y Ramón Rivero.
Fuente: prensa HN



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