Mensaje del matrimonio Ibarra, Matrimonio Comprometido con el Movimiento Hogares Nuevos.

Somos María Elena, (“Pochi”) y Horacio Ibarra. Hicimos el Encuentro N°30, de la Diócesis de Goya, en el año 1998. Nos invitaron los esposos Graciela y Bernardo Carreira, de Curuzú Cuatiá, (Corrientes).

Vivimos un “glorioso fin de semana” de Retiro. Experimentamos ese precioso Encuentro con Cristo Conyugal, nos asimos a Su Mano Vigorosa y decidimos ¡nunca jamás soltarla! Él nos rescató, a Él nos debemos. Sin Su compañía, ayuda y apoyo, nada somos.

Desde entonces, nos abocamos a trabajar para Su Reino y, con la fortaleza y la seducción con que nos conquistó, consiguió, (y lo seguirá haciendo indudablemente), que acrecentásemos nuestra Fe.

De esta manera, nos entusiasmó la idea de seguir creciendo y conociendo las diferentes herramientas y actividades del Movimiento Hogares Nuevos, “Obra de Cristo”.

Participamos como: Auxiliares de Cocina, Matrimonio Externo, Interno. Realizamos el Encuentro para Encuentros y, así, como Animadores, dimos charlas en los Retiros para Matrimonios. Fuimos Diocesanos de Hijos, recorriendo Comunidades distantes para organizar los Encuentros del Movimiento Hijos de Hogares Nuevos. Asumimos la Dirección de los Cónyuges y, finalmente, somos un Matrimonio Comprometido, restándonos tan sólo un Voto más, para ser Consagrados a Cristo y a la Obra.

¡Gran desafío el anhelo de servir a Cristo y, en Él, a los hermanos! Pero “Él está con nosotros, siempre, hasta el fin de los días”, como nos lo ha prometido porque es VIDA y VIDA en abundancia. Por eso, es nuestro presente. Sueña con nuestra Santidad. Nos muestra el Camino, la Verdad y la Vida, que desea compartir con nosotros. María Reina de la Familia lo secunda y, por momentos, lo “primerea “, como en Caná, pues “ no quiere que nos falte Su Vino Nuevo”, para lo que nos pide: “Hagan todo lo que Él les diga”.

Entonces, queridos amigos-hermanos, los invitamos a vivenciar esta maravillosa experiencia de “ser obreros de Su Mies”, puesto que no nos da nada que no podamos hacer. “Su yugo es suave y su carga, ligera”. Tenemos que hacerlo por Él, para Él, con Él y en Él, para que se transforme en el Centro y Eje de nuestras Vidas. Matrimonio Ibarra

Fuente: Prensa HN



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