Hay un bautismo que te hizo diferente. ¡Que se note!

Que los demás jóvenes descubran en vos que sos cristiano, no porque llevás una cruz colgada en el pecho, ni porque el domingo vas a misa, sino porque tenés una vida impregnada de Cristo. Que todos los que se encuentran con un joven Hijo de Hogares Nuevos puedan descubrir en su persona un "olor a Cristo" (2Cor. 2,15)

Por ello hay que convertir mente y corazón. Cambiar el corazón de piedra por uno de carne.

Querido joven, dejemos el olor nauseabundo del pecado, de la perdición y volvamos a la fragancia de Cristo.

¡Qué maravilla! Unir la fragancia primaveral de la edad juvenil con la fragancia de Cristo. ¡Qué gran sueño! ¡Hagámoslo realidad!

Fuente: El desafío de ser un joven cristiano hoy, Ricardo E. Facci y otros autores



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