Quien quiera un amor con proyección, perseverante, debe saber que necesita espiritualidad.

El amor matrimonial no puede mantenerse sin espiritualidad. Lo físico tiende a envejecer, a pasar. En cambio, lo espiritual ayuda a superar las limitaciones personales y suaviza el desgaste que genera la convivencia.

La espiritualidad del amor se debe encarar desde tres aspectos: buscar el bien del otro, cuidar el compartir de la convivencia en una sexualidad rica en diálogos y gestos cotidianos y fusionar las almas en la amistad.

El amor integra todo el ser y lanza la experiencia de vivir en la verdad de uno mismo y del nosotros, sin olvidar las propias limitaciones pero cargados de sentido. El amor tiende a la trascendencia, Dios es amor. Detrás de lo trascendente, que se teje con espiritualidad, se descubre a Dios. "Te quiero más allá del cielo".

El amor humano es posible, porque en Él se ama a Dios, sirviéndole en el cónyuge con todo el corazón y con toda el alma, recibiéndose una felicidad que sacia la sed del corazón.

Fuente: extracto del libro El misterio del amor matrimionial de Padre Ricardo Facci



Material de descarga





Compartir: