¿Quien es San José? ¿Qué sabemos de él? José era un joven fuerte y lleno de vida, (Mt. 1,16), (Lc. 2,4) que amaba profundamente a su novia Maria (Mt. 1,18). Con una gran delicadeza y ternura, con gran sentido de responsabilidad acató por la fe los caminos de Dios, (Mt 1,20).

Frente al anuncio de su vocación, comprendió la confianza que en él depositaba el Padre, al elegirlo padre de su Hijo.

Se entregó totalmente a la misión que le confiaba y puso todas sus fuerzas al servicio de Jesús y Maria (Mt. 1,24). Trabajará, sufrirá, pero también gozará.

Sufrirá más por Maria y el Niño que por él, (Lc. 2,6-7). Buscará un pesebre para que Maria pueda dar a luz (Lc. 2,16)

El será el primero en ver al Hijo de Dios recién nacido, en oír su llanto. Su noble y sensible corazón se conmueve contemplando la pobreza en la que viene al mundo el Niño Dios, su hijo. Jesús, como todos los niños, tiene que aprender a camina, hablar, leer, recitar textos de la Escritura, fijándose en los ojos de su padre.

Y después Egipto, (Lc.2,13-15). Huida rápido para salvar al Niño. País desconocido, lengua extraña, tierra idólatra, sin medios, buscando el modo de ganarse la vida.

Muere Herodes. (Lc. 2,19-23). Y vuelta a su tierra. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, creyó que el Niño estaría más seguro en Galilea. Y se encaminó a Nazaret. Siempre peregrinando y sin ninguna comodidad.

Ve crecer a su Hijo. (Lc. 2,40). Se lo lleva al taller. Le enseña a manejar las herramientas, cortar los troncos, trabajar la madera. Hace puertas, ensambla yugo y arados, pule taburetes, encaja ventanas.

También trabaja la huerta y está al servicio de todos. Es pobre pero justo. Se suda en el pequeño taller.

Y la vida continúa....
José educa a Jesús. Jesús ama a su padre. ¡Y cómo ama José a Jesús! "Por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús" escribió el Papa León XIII, expresando el inmenso cariño y la ternura de José por su hijo.

Jesús va a la sinagoga cogido de la mano de su padre. Jesús ora en familia con Maria y José. Bastaba ver rezar a José para saber cómo rezan los santos, expresó Santa Teresa del Niño Jesús.

La vida de San José es una vida de oración y trabajo, de hogar y de amor, de austeridad y de pobreza, pero también de alegría inmensa, como consecuencia de su profunda vida interior, y de saberse entregado por completo al primer hogar cristiano, semilla de la Iglesia, de la cual es Patrono.

Secretaria de Espiritualidad Hogares Nuevos.



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