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Corazones limpios, signo de felicidad

"Felices los que tienen el corazón limpio porque verán a Dios" (Mt 5,8).

P. Ricardo Facci

Generalmente, nos preocupamos bastante por no salir a la calle sucios en nuestra ropa o en nuestro cuerpo. Nos han invadido los jabones, perfumes, champúes, etc. Esto está perfecto. Pero Jesús nos dijo que no es lo de afuera lo que ensucia la hombre, sino lo que nace del corazón humano. Nuestros corazones, ¿están limpios?

Para que los esposos sean felices plenamente es necesario que posean un corazón limpio.

Limpio:

De todo lo que empaña.

De otros amores.

De una dualidad de vida.

De prejuicios falsos.

De machismo y feminismo.

De qué dirán.

De lo que hacen los demás.

De compromisos que pueden romper la armonía conyugal.

Del pecado.

contra Dios,

contra el prójimo,

contra el amor que se le debe al cónyuge.

De toda forma de egoísmo.

De rencores y reproches.

De orgullo y soberbia.

De pavadas, infantilismos, chiquilinadas.

De creerse siempre la "víctima".

De exigirle todo al cónyuge sin exigirse a sí mismo.

De creerse el gran "incomprendido" cuando nada se hace por comprender al otro.

Claro que en los corazones siempre se encuentra algo de polvo que no deja presentarlo reluciente y brillante, pero no se debe quedar allí, porque la realidad debe ser otra: la felicidad de un corazón limpio.

Es necesario que aprendan a limpiar diariamente sus corazones, realizando un diálogo matrimonial que examine la jornada.

Qué ha empañado el amor en este día.

Qué obstáculos existieron que impidieron el crecimiento del amor conyugal.

Aquí llegamos al elemento fundamental para que se crezca en la limpieza del corazón: el perdón. Esposos que se perdonan mutuamente, esposos que se acercan al sacramento de la reconciliación para ser perdonados por el Señor, esposos que quieren un corazón limpio. "Perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores". "Perdónanos Señor, así como nosotros dos nos perdonamos mutuamente".

Cuanto más limpios estén los corazones mejor se puede mirar, conocer y comprender. A través de un cristal sucio y empañado nuestra mirada no será del todo objetiva obtendremos una impresión defectuosa; en cambio, a través de un cristal limpio podremos contemplar las cosas tal cual son. Estas se ven según el color con que las miramos. El cónyuge será visto y conocido según el color del corazón con que se miren. De novios y enamorados, hasta los defectos parecían virtudes, las dificultades disminuían de altura, un lunar en la cara tenía un encanto único. ¿Por qué? Porque el corazón estaba limpio, las cosas se veían desde la óptica de la ilusión y la esperanza. ¿Por qué de casados se tienen que ver diferentes, distintos? ¿Es que el otro cambió o tú en tus sentimientos, actitudes, delicadezas? Pero, sobre todo: ¿no será que han cambiado en el corazón, en la mirada, en el amor? ¿No habrá en el corazón un obstáculo que impide verse tal cual son?

¡Hay que limpiar el corazón!, para verse de nuevo, como nuevos, con la ilusión de antes, con la esperanza del principio, con una comprensión total.

Felices los esposos que tienen un corazón limpio porque no envejecerán conociéndose. Siempre serán nuevos el uno para el otro.

Para dialogar en pareja

¿Qué elementos ensucian aún la mirada de nuestros corazones?

¿En qué cambió nuestra mirada desde nuestro noviazgo?

¿Cómo podemos ayudarnos a limpiar el corazón?

Para orar juntos

Señor,

moriste en la cruz para limpiarnos del pecado.

Ayúdanos a limpiar nuestro corazón,

para conocernos mejor;

para descubrir todo lo bueno que hay en el otro,

para mirarnos siempre con la limpieza de los enamorados,

para comprender, por sobre todas las cosas.

Acompáñanos en la tarea

de erradicar de nosotros el pecado,

el cansancio, el aburrimiento y la costumbre,

para ser nuevos cada día en este camino hacia la felicidad. Amén.

 

Rezamos por

  • Roberto Perotto Ghi (Río Cuarto, Cba. Arg.)
  • Gino Scarano (Rosario, Sta Fe-Argentina)
  • Christian Montoya Valdivia (Perú)
  • Griselda de Cabrera (Curuzú Cuatiá-Goya, Arg.)
  • Soila Valdivia Ríos (Perú)
  • Mirta Maidana de García  (Santa Fe, Arg.)
  • José Luis Díaz  (Salta, Arg.)
  • César Perotto (Rìo Cuarto. Cba. Arg.)
  • Francisco Faggiani (Sta. Rosa La Pampa Arg.)
  • María de Alvarez (Granada. España)
  • Liliana de Peñafort (Río Cuarto-Cba, Arg.) 
  • Miguel Baez (Pto. Esperanza-Iguazú. Arg.)
  • Emilio Guzman (Costa Rica)
  • Myriam de Bareiro (Luque - Paraguay)

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