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La Misión generadora de Compromiso

P. Ricardo Facci

Introducción

1. Hay un elemento fundamental a tener en cuenta en el inicio de este tema: la razón de ser del cristiano, pasa por ser Testigo de Cristo Resucitado. Esto hace comprender la misión del cristiano.

2. La vida de cada uno de nosotros, de cada hogar nuevo, es una vida de testigo, como un grito en un mundo que parece indiferente e impermeable. Cada hogar nuevo es huella del Dios Amor. Por lo tanto, debemos responder a un mandato misionero muy concreto.

El mandato Misionero

3. El mandato misionero es preciso, concreto. Jesús ha sido muy claro en este sentido:

-"Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén... y hasta los confines de la tierra" (Hech 1,8 ).

-"Ustedes son testigos de estas cosas" (Lc 24,46-48).

-"Vayan y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles ha guardar todo lo que yo les he enseñado. Sepan que estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20).

-"Como el Padre me envió, también yo los envío... Reciban el Espíritu Santo" (Jn 20,21-22).

-En Pentecostés se dio aquella experiencia en que: "Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar... A este Jesús, Dios lo resucitó, de lo cual todos nosotros somos testigos" (Hech 2,4.32; cfr. 10,39-41).

4. El mandato misionero es universal. No en el sentido de los enviados, sino hacia donde se nos envía. Porque es un mandato que solo puede entender quien haya experimentado fuertemente un encuentro con el Señor.

5. Es necesario ser testigo. En definitiva, ésto es dar testimonio. Judas no lo pudo entender. Pedro sí. Lo negó tres veces, hizo muchas cosas mal que implicó que el Señor lo reprendiera varias veces (cfr. Jn 21,22). Pedro se encontró con Jesús, descubrió la esencia de Él, y lo confesó (cfr. Mc 8,29). Fue testigo de la obra del Señor, de su misericordia.

6. El testigo no es el perfecto, sino aquel, que en el encuentro con Cristo, experimenta su amor y misericordia, se enamora fuertemente de Él, inicia el camino tras Jesús, y pide la fuerza necesaria porque no quiere abandonarlo jamás, aunque en todo ese camino sólo pueda balbucear "Señor, ten piedad".

7. Por esto, debemos afirmar, que el impulso misionero, como respuesta al mandato del Señor, depende exclusivamente del encuentro y unión vital con Él.

8. Pertenecer a la Obra Hogares Nuevos, no es como pertenecer a un club, o a una cooperadora escolar, o a un ámbito en el que se puede brindar un servicio: si no se encontró a Jesucristo no habrá respuesta.

9. Nuestro encuentro nos hace experimentar la sabiduría de un Dios amor que convierte y transforma nuestro pecado de crucificar a Cristo, en la gracia de resucitar con Él. Como testigos de esta resurrección llamamos a un encuentro personal con Él, buscando despertar la actitud del publicano o la del hijo pródigo. Testigos de un encuentro, que invitan a un encuentro.

10. Desde que Cristo ha resucitado y vive entre nosotros, está tras la oveja perdida. Desde la óptica de que la Iglesia es su esposa (nosotros), cada uno de los hombres es como un anillo de bodas, que cuando está extraviado, lo busca. Nuestra misión pasa por el anuncio de la resurrección, anuncio a cuatro vientos, de que Cristo ha venido a buscar lo que estaba perdido (cfr. Lc 5,31-32). Lo hemos experimentado cada uno de nosotros y queremos que otros tengan, también, esta experiencia.

11. Cristo resucitado presente en nuestras vidas, en la vida matrimonial y familiar, es "alguien" que es protagonista de nuestro ámbito. Cuando se le anuncia a un hermano esta realidad, no es para que la sepa, sino para que pueda responder "sí" o "no".

12. Anunciar a Cristo resucitado es provocar un cambio, en el corazón del otro, hacia el precepto del amor.

13. La experiencia de 2.000 años, y la nuestra propia, nos dice que lo hemos crucificado: atropellándolo en el hermano, atrofiándolo en nosotros mismos, dejándolo en segundo plano ante una sociedad de "consumo", y Cristo ha actuado de un modo muy diferente, al estilo del esposo fiel, que buscando el anillo de bodas, llama otra vez a la puerta para un encuentro definitivo, para realizar una alianza indisoluble.

14. Cristo resucitado trae en sus manos el Espíritu Santo, que ayudará a un proceso de cambio para transformarse en Él. Todos los testigos del resucitado, para convertirse en tales, pasaron primero por este proceso de conversión: María Magdalena, Pedro, Pablo, Agustín, Francisco, Teresa. Así debe ocurrir con nosotros.

15. Por esto el testigo es un hombre experimentado: ha descubierto que Cristo resucitado es el protagonista, en cada uno, en la marcha hacia el Padre.

2000 años de Maratón Evangelizadora

16. San Pablo ilumina la tarea evangelizadora: "Les recuerdo, hermanos, el evangelio que les prediqué... en el cual permanecen firmes, por lo que serán también salvos... Les transmití lo que a su vez recibí." (Hech 15, 1-3)

17. "Les transmití lo que a su vez recibí". El mensaje de Cristo no lo inventa cada uno a su gusto. El testimonio sobre Cristo resucitado es una cadena de testigos desde Pedro hasta hoy. Es una cadena de comunión apostólica que garantiza nuestra fe.

18. Es una verdadera carrera de posta (relevo). No se testifica aislado, como un franco tirador. Somos testigos porque hay otros testigos que nos precedieron, otros que nos acompañan y otros que nos seguirán.

19. Animadores y sacerdotes nos anunciaron la Buena Nueva sobre el matrimonio y la familia. Descubrimos que no estamos solos, otros testigos del paso de Dios entre nosotros nos acompañan en la vida comunitaria; y otros nos seguirán, si descubren claramente en nuestras vidas, la misión encomendada por Jesús.

20. Nos seguirán, no en la medida en que cumplamos una serie de normas morales, ni rituales, sino que el testimonio sobre Cristo se fundamente en la fuerza del amor, de la caridad. "En el amor conocerán que son mis discípulos", dijo Jesús (cfr. Jn 13,35).

21. Estamos seguros de que Dios nos ama, porque vemos que ama a todos, porque pasa entre nosotros haciendo maravillas en el anuncio de ese amor a los otros.

22. La garantía de nuestro mensaje es porque llega a nosotros por la misma línea apostólica. Transmitimos la Buena Nueva, que desde hace 2000 años viene pasando de posta en posta, de relevo en relevo.

23. Quienes no valoren, cambien o destruyan lo de sus antecesores, edifican sobre vacío. La humildad y el compromiso de San Pablo son muy claros. "Les transmití lo que a su vez recibí", no inventa nada, no busca ventajas temporales, aprecio de los hombres, instalarse. Responde con una disponibilidad generosa.

24. Hay muchos que podrían ser, hoy en día, grandes apóstoles, pero están atrofiados en el ámbito de la generosidad. No se puede dar testimonio de Cristo cuando se vive pendiente de escalar o de figurar. La humillación de Cristo (conjugación de humildad y generosidad) se predica con el testimonio.

25. Como Pablo, confiemos en encontrar otros testigos que recojan la posta para entregársela a muchos hombres y familias, hasta llegar con la Buena Nueva sobre el matrimonio y la familia "al confín de la tierra". La misión evangelizadora, nos compromete plenamente, pero sólo responderemos, si como familias cristianas, descubrimos el tesoro que se nos entregó y que debemos compartir.

Nuestra Misión

26. Me ha dado mucha alegría los estudios y reflexiones que han realizado en las diversas comunidades sobre este tema. Existe una búsqueda de conciencia de la misión ha realizar.

27. Lo que debemos hacer, es descubrir la misión, que como miembros de la Obra debemos concretar. La misión ya está muy clara. Hay que descubrirla y realizarla. Es importante que la aterricemos en nuestras vidas, familias y comunidades. La misión no es otra cosa que la búsqueda de alcanzar los fines que el Señor inspiró a nuestra Obra.

28. En los Estatutos estos fines se tienen muy claros (Art. 5-9/105-107). Esto pasa por el compromiso de proclamar la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia, como decimos siempre: "hasta la esquina o hasta el confín de la tierra". Un anuncio que debe ser dado con alegría, con generosidad, para que los matrimonios y las familias vuelvan, por sobre todas las cosas, a remontarse alto, vuelvan a Jesucristo (cfr. F.C. 86).

29. Como recuerda el objetivo fundamental del Movimiento: "motivar, ayudar y acompañar a las familias cristianas a vivir la gracia propia de su estado, para que así procuren, llegar un día, a la santidad matrimonial y familiar" (Art. 105). Es momento de profundizar esto, hacerlo carne, vida, y por sobre todo, compromiso en cada uno.

30. Cuando hace poco tuve la oportunidad de visitar en Asís, la capilla de San Damián, al recordar que Francisco allí tuvo la visión en la que se lo invitaba a reconstruir la Iglesia, experimenté en mi interior la sensación concreta de que uno está llamado a reconstruir las células de la Iglesia: las familias, las Iglesias domésticas, para que sean felices. Esta es nuestra gran misión.

31. La misión que el Movimiento ha asumido, de reconstruir cada célula de la Iglesia, cada miembro debe hacerla propia. Hay que concretarla a través de los medios y caminos que la Obra nos ofrece, y al mismo tiempo, según nuestra creatividad podamos realizar, en nuestros ámbitos, en bien de este don tan preciado que es cada familia. La tarea es muy exigente, es "hasta la esquina" y es "hasta el confín de la tierra".

32. "Hasta la esquina". Algunos en su misión van caminando hacia el confín, pero siembran en cada esquina. La esquina es tu esquina. La esquina es tu comunidad. Hay quienes con corazón egoísta y mente estrecha, creen que la misión del misionero debe centrarse en sembrar, cultivar, cuidar la planta, regar. Si Jesús hubiese tenido esta mentalidad aún estaría en Nazaret. Si Pablo hubiese tenido esta visión, aún estaría en Jerusalén. Todo lo contrario, caminaba, creaba comunidades y dejaba un anciano al frente. Luego las acompañaba con cartas. Llegó a decir: "yo planté y Apolo regó" (cfr. 1Cor 3,6). El misionero que camina, siembra y responsabiliza. Si tu comunidad no responde, no cuestiones a quienes viven lejos, ni a los otros, pregúntate por tu misión y tu responsabilidad.

33. "Hasta el confín de la tierra". No sólo debemos cultivar la propia esquinita. Estamos llamados a llevar la Buena Nueva a tanto otros lugares, que están hambrientos de alguien que les ilumine su vida matrimonial y familiar. Muchos de ustedes lo han experimentado, sea porque generosamente se encaminaron a ser instrumentos del Señor en otras tierras, sea porque recibieron gratuitamente lo que otros un día fueron a llevar.

34. No podemos dejar de dar gracias a Dios, por tantos que generosamente siempre estuvieron dispuestos a tomar la posta y buscar quien la continúe hasta llegar un día al confín de la tierra. Pero, al mismo tiempo, Dios espera mucho más. Esto lo sabemos bien, y también, conocemos el hecho de que podemos dar más.

35. Hay hermanos nuestros que dan mucho en nuestra y en otras Obras. Es bueno ver y contagiarse. En cada mañana de domingo del Encuentro para Encuentros, yo les comento algunos testimonios en este sentido. Uno de ellos, es de nuestros hermanos del Camino Neocatecumenal.

36. En Roma, días pasados, pude ver a cien familias que fueron hasta el Papa y le dijeron: "aquí estamos, donde la Iglesia nos necesite". No eran cien sacerdotes o religiosas, eran cien familias, en las cuales la exigencia es mucho mayor.

37. ¿Cuándo una familia de Hogares Nuevos me dirá: Padre lo dejo todo, para anunciar la Buena Nueva del matrimonio y la familia, para acompañar donde están naciendo comunidades, para ser puntales en otras latitudes, donde sea necesario, o en el Centro Nacional de cada país o en la misma Sede Central?

38. Podría compartirles tantos testimonios de familias de Hogares Nuevos, en los que sus hogares han llegado a ser nuevos. Todos somos testigos del paso de Dios entre nosotros. Cuántas veces hemos escuchado, "nuestra familia es nueva, somos felices, en casa ha cambiado mucho". Fuimos testigos del cambio de realidades humanas muy difíciles como de quienes han dejado el vicio del alcohol. Los niños nos dijeron: "mis papás cambiaron", "en casa se reza". Guardo todas las cartas que recibo, he superado las veinte carpetas, porque en cada una hay un tesoro. Es importante descubrir los frutos que se han dado en nuestros hogares y tantos otros, los tesoros que están en nuestras familias, y no dejar jamás de compartirlos, ya que podrían ser muchos más los beneficiados si nosotros somos verdaderamente generosos.

La Acción Laical

39. Para descubrir la profundidad y la amplitud de la misión, es necesario un laicado maduro. Dice el Concilio en el decreto sobre la actividad misionera: "La Iglesia no está verdaderamente formada, no vive plenamente, no es señal perfecta de Cristo entre los hombres, en tanto no exista y trabaje... un laicado propiamente dicho... Porque el Evangelio no puede penetrar profundamente en las conciencias, en las vidas, en los trabajos, (en las familias) sin la presencia activa del laicado... hay que atender por sobre todo a la constitución de un maduro laicado cristiano" (Ad gents divinitus 21). Dice más adelante: "La obligación principal de los laicos, hombres y mujeres, es el testimonio de Cristo, que deben dar con la vida y con la palabra en la familia" (ib).

40. Cada Asamblea que hemos realizado, ha marcado profundamente la vida y la espiritualidad de la Obra. Deseo que estas Asambleas ayuden al laicado a entender, comprender y asumir la misión que cada uno tiene en Hogares Nuevos. Especialmente que cada matrimonio, como señal de madurez, pueda descubrir la misión que Dios le ha confiado a la Obra, que no es otra cosa, que lo que espera de cada uno de los miembros de ella. La Iglesia debe formar un laicado maduro, con una espiritualidad sólida y fuerte. Pero, por sobre todo, lo deben entender cada uno de ustedes, para que lo busquen y lo exijan.

Conclusión

41. Descubrir la misión con madurez, implica que nada debemos hacer para que Hogares Nuevos sea grande, como un fin en sí mismo, sino la motivación debe pasar por descubrir que muchas familias necesitan a Cristo y que Cristo desea encontrarse con ellas. Nosotros somos meros instrumentos. Hogares Nuevos es el medio.

 









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