El complemento educativo de “papá y mamá”
P. Ricardo Facci
Una tarea educativa que aspira a buenos resultados, implica la mutua complementación entre la paternidad y la maternidad. Es importante tener claro, ¿qué es complementación?
Muchos creen que complementarse entre el padre y la madre es simplemente no contradecirse ante el hijo. Es evidente que esto es importante, pero la complementación es mucho más profunda. Es necesario complementar aquello que por sí mismo no alcanza en el logro de los objetivos. Cuando se realiza el complemento necesario es cuando se alcanza lo íntegro y perfecto. Sin el complemento de papá y mamá es imposible anhelar una educación íntegra y perfecta.
Yo pregunto: ¿cuándo el comercio logra vender más regalos, el día del padre o de la madre? ¿Cuándo la gente viaja más, uno u otro día? ¿Cuál de esos días recibe más visitas el cementerio? Si recorremos las plazas de nuestros pueblos y ciudades: ¿qué encontramos en todas ellas? El monumento a la madre. ¿Y el padre?
Son signos simples, pero que sirven como indicadores de una cultura que tiene acentuada la acción educativa y relacional de la madre respecto del hijo. En muchísimos hogares se ha acentuado la diferencia de roles entre el padre y la madre, delegándose a ésta la tarea educativa. ¡Basta de madres “solteras” o “viudas” con esposos!
El complemento educativo entre los padres es algo serio y ambicioso. Lo primero, es que ambos, a través de un diálogo profundo y comprometido, planifiquen la educación de los hijos, conociendo claramente, lo que desean lograr en ellos. Cuando los padres dialogan sobre la tarea educativa, esté quien esté de los dos frente al hijo, es como si estuvieran ambos. Además se suele objetar el tema de la complementación con el hecho de que la madre dedica más tiempo al hijo, y esto no es cierto. Porque no interesa tanto la cantidad de tiempo que cada uno brinda a sus hijos, sino la intensidad educativa con que se aproveche ese tiempo.
Gracias al complemento de los padres los hijos pueden lograr más fácilmente su equilibrio psicológico y su definición sexual.
¿Habrá que lograr un decreto que obligue a colocar al padre junto al monumento de la madre? Evidentemente sabemos que la cosa no pasa por allí. Es de desear que cada hijo lleve parejo en su corazón a papá y mamá porque ambos lo educaron y lo amaron. El riesgo que veo, es que un día ya no estén más los monumentos a la madre, sino que se rindan honores a los jardines maternales, de infantes, a la “chica” que los cuida, a la tía, o a la abuela, porque hay indicios de que hasta la madre está claudicando en la tarea, noble y grande, de educar.















