Benedicto XVI firma la exhortación apostólica “Africae munus”
El pasado 19 de noviembre el Santo Padre Benedicto XVI se trasladó a la basílica de la Inmaculada Concepción de Ouidah, la primera catedral de África Occidental, inaugurada en 1909 y punto de partida para la evangelización de esa región.
A su llegada el Papa fue recibido por el rector de la basílica que lo acompañó en la adoración del Santísimo Sacramento. En el templo estaban presentes los miembros del Consejo Especial para África del Sínodo de los Obispos así como el Secretario General del Sínodo, monseñor Nicola Eteroviæ, a quienes Benedicto XVI dio las gracias por su aportación a reunir los resultados de la Asamblea Sinodal de cara a la publicación de la Exhortación apostólica “Africae Munus”.
“Hoy, con la firma de la Exhortación Africae munus –dijo el Papa– se concluye la celebración del acontecimiento Sinodal. Este movilizó a la Iglesia católica en África, que ha rezado, reflexionado y debatido sobre el tema de la reconciliación, la justicia y la paz. En este proceso, hubo una singular cercanía entre el Sucesor de Pedro y las Iglesias particulares en África.”
“La Segunda Asamblea especial para África del Sínodo de los Obispos se benefició de la Exhortación apostólica postsinodal “Ecclesia in Africa” del beato Juan Pablo II, en la que se subrayó con fuerza la urgencia de la evangelización del continente, que no puede separarse de la promoción humana –prosiguió.
Por otra parte, se fue desarrollado el concepto de Iglesia-Familia de Dios. Este último ha producido muchos frutos espirituales para la Iglesia católica y para el trabajo de evangelización y promoción humana que ella ha puesto en práctica para la sociedad africana en su conjunto”.
“Teniendo en cuenta este horizonte eclesial, la Segunda Asamblea especial para África se centró en el tema de la reconciliación, la justicia y la paz. Estos son puntos importantes para el mundo en general, pero adquieren una actualidad muy especial en África. Baste recordar las tensiones, violencia, guerras, injusticias, abusos de todo tipo, nuevos y viejos, que marcaron este año.
El tema principal se refería a la reconciliación con Dios y con el prójimo. Una Iglesia reconciliada en su interior y entre sus miembros puede convertirse en signo profético de reconciliación en el ámbito social, de cada país y de todo el continente”
“Jamás se debe abandonar la búsqueda de caminos para la paz. Para lograrla, hay que tener la valentía de la reconciliación que viene del perdón, del deseo de recomenzar la vida en común, de la visión solidaria del futuro, de la perseverancia para superar las dificultades. Reconciliados y en paz con Dios y el prójimo, los hombres pueden trabajar por una mayor justicia en la sociedad.”.
“África, tierra de un nuevo Pentecostés, ¡ten confianza en Dios! Animada por el Espíritu de Jesucristo resucitado, integra la gran familia de Dios, generosa con todos tus hijos e hijas, artífices de reconciliación, de paz y de justicia. África, Buena Nueva para la Iglesia, ¡que también lo sea para todo el mundo!”, concluyó.















