Testimonio: La alegría de la presencia de Cristo en la familia.
Queridos hermanos, queremos compartir con vosotros nuestra alegría. Hemos realizado un encuentro del movimiento Hogares Nuevos, Obra de Cristo, que nos ha dado la oportunidad de reencontrarnos como pareja y redescubrir el verdadero sentido del sacramento del matrimonio.
En el día de nuestra boda, iniciamos una nueva andadura como pareja, en la que, como diría San Pablo, dejamos de ser dos, para convertirnos en una sola carne. Por el sacramento del matrimonio, es el mismo amor de Dios el que se derrama entre los esposos, de manera que hemos descubierto su presencia viva entre nosotros.
Este descubrimiento no puede sino transformar nuestra relación para que nuestro amor llegue a ser reflejo del mismo amor de Dios.
La Buena Nueva que os queremos transmitir es que fuimos dos al encuentro y volvemos convencidos de que nunca volveremos a ser dos, sino tres, porque Cristo está entre nosotros.
Para mantener esa presencia viva de Cristo conyugal es necesario e imprescindible el trato con El. Este trato se consigue con la oración: es muy importante que los esposos recemos y leamos la Palabra de Dios juntos para entablar un verdadero diálogo con El.
También el día de nuestra boda nos dijeron: ¡Esposos, amaos como Cristo ama a su Iglesia!, de manera que este amor entre nosotros es también fiel reflejo del amor de Dios a sus hijos.
Al participar de ello, nuestra familia se convierte en una pequeña comunidad de vida y amor. Al traernos a Cristo a casa, al igual que nuestro amor tiene reflejo en la vida de nuestra familia, el amor de Cristo, también ha de tenerlo. Lo hemos hecho entrar en nuestro hogar de tal forma que hoy es uno de nosotros, y nuestros hijos así lo ven.
Pero este huésped es un huésped muy exigente porque nos pide que proclamemos a voces la alegría de tenerlo entre nosotros como el que encuentra un tesoro...y hoy ha querido que lo compartamos con todos vosotros, deseándoos que también podáis encontrarlo e instalarlo en vuestras vidas y en vuestro hogar.
Alicia y Francisco Jesús.
Comunidad Inmaculada Niña.
Granada. España.















