Testimonio de nuestro encuentro

Novedad

Renovarse o morir decía Eugenio d´Ors. El tiempo va haciendo que ciertas ideas y comportamientos se conviertan en rutinarios, perdiendo vitalidad e
interés.
En muchas ocasiones nos podíamos jactar de que manejábamos ciertas experiencias y que no necesitábamos más.
Pero en el fondo había algo que nos incitaba a descubrir, no más de lo mismo sino una renovación de aquello que considerábamos importante.

Quizá las lentes con las que interpretábamos nuestra realidad espiritual estaban empañadas.

Necesitábamos una corriente de aire fresco que transmitían algunos matrimonios que ya habían hecho el encuentro.

Alegría

La alegría aparecía desde la aceptación. Nos sentíamos aceptados por los demás y nos alegrábamos. Gozábamos con la alegría de los otros y todo se llenaba de un contenido especial: él o la mejor del cielo, el altar sagrado, Cristo en nuestra mesa, Cristo centro de nuestro hogar, nuestra familia Iglesia doméstica…

Que más queríamos. Por supuesto nos veíamos de otra manera. Teníamos una visión renovada del otro, nos sentíamos más enamorados y con una ilusión profunda para manifestar ese amor a los demás, sintiendo más que nunca nuestra vocación matrimonial.

La alegría de ver las cosas como regalos, dones del Señor: nuestra vida, nuestro matrimonio, nuestros hijos.

Transformación

Nuestros compromisos quedaban claros. Necesitábamos un diálogo más profundo y continuo, oración matrimonial y familiar diaria, cambiar hábitos y mostrar una renovada atención hacía el otro: detalles, mayor empatía y armonía basada en aceptación y complementariedad.

Sobre todo, vivir con profundidad, como si fuese el último día. También se había abierto una luz para que nuestros hijos pudiesen vivir la fe con otros jóvenes de su edad.

¿Por qué Dios será tan grande?

Un abrazo de nuestra familia.
Lourdes y Luis Miguel Megias Arroyo
Churriana de la Vega-España

 









Próximos Encuentros

Traducir contenido

English French German Italian Portuguese Russian Spanish