Mexico 2012

En un Congreso de Hijos se nos encomendó una misión especial que marcó nuestras vidas para siempre

Al comenzar a caminar en la Obra de Hogares Nuevos, encontré a Cristo joven, que estaba en el centro de las familias cristianas. No comprendía en profundidad lo que pasaba, pero al ir recorriendo una aventura hermosa donde El me llevaba, pude conocer a muchos Hijos de Hogares Nuevos. Más tarde, por gracia de Dios, pude estar presente en los cinco Congresos del Movimiento Hijos de Hogares Nuevos, donde en cada uno encontré un mensaje de esperanza dirigido a todos los jóvenes. Cristo nos reunía en cada Congreso dejándonos una tarea de evangelización a cada uno desde su lugar. El poder llegar a cada Congreso hizo que nos apoyemos unos a otros, para así poder encontrarnos quienes sentíamos el mismo llamado. Éramos de distintas regiones y países, pero todos trabajábamos para decirle Sí al llamado que nos hacía el Señor, por supuesto no todo fue “color de rosas”, significaba un trabajo en familia, como hermanos, en comunidad, para poder decir presente a la invitación, y juntos seguir los pasos de Cristo.

En lo personal tuve la Gracia de descubrir el cristocentrismo y llegar a enamorarme, y responder con mi vida a la misión, caminar y anunciar la Buena Nueva a todas las familias que necesitan conocer a Cristo.

Aquel año, cuando llegamos al Congreso de Hijos en Paraguay, íbamos muy entusiasmados, ya que volveríamos a ver aquellas amistades formadas, anteriormente en María Grande, Entre Ríos, Argentina. Pero por sobre todo sabíamos que teníamos una cita especial con Cristo, Quien nos juntaba nuevamente para regalarnos un mensaje de Amor auténtico y de Esperanza cierta. Y vaya sorpresa que Él nos tenía preparada, cuando al finalizar los hermosos momentos vividos en aquellas tierras paraguayas, Cristo tenía aguardando una gran noticia para nosotros: nada más y nada menos que la responsabilidad de organizar el próximo Congreso de Hijos en la Región del NOA, en la diócesis de Jujuy, Argentina. Valla que vivimos momentos de alegría, soltando nuestras lágrimas de emoción y diciéndole, con las palabras del salmista: “Con qué pagaremos al Señor todo el bien que nos hizo”.

La tarea no fue fácil pero comprendimos que debíamos abandonarnos en sus manos para que muchos jóvenes disfrutaran, vivenciaran y conocieran la gente humilde de nuestro Jujuy, pero sobre todo pudieran ver al mismo Cristo en el rostro de nuestro pueblo, de nuestra gente del Norte, de nuestra historia, de las necesidades y de la simpleza con que se vive en mi tierra norteña. Ésta se tornó en una invitación a una nueva aventura con El, así empezamos a trabajar para recibir a muchos Hijos de Hogares Nuevos.

Dos años después viajamos a Wanda, provincia de Misiones, Argentina. Sabíamos que no tendríamos obstáculos si trabajábamos los unos con los otros. Nuevamente comprendimos que el trabajar en comunidad, hermanados nos fortalecía en la Fe. El trabajo fue como lo realizó María, en silencio y sobre todo servicial.

Hoy tenemos otro desafío enorme pero estamos convencidos que si estamos juntos y fortalecidos en la Fe y la Gracia podemos responder a esta convocatoria que nos hace Cristo. Sabemos que no todos podremos viajar pero si trataremos de estar Representados. Entonces, ¡querido joven!, nunca digas que no puedes, antes de echar tus redes al mar e intentarlo. Somos muchos quienes rezamos por ustedes así que a decir Yo Puedo, Nosotros Podemos. Por supuesto solo se puede: con Cristo, nada sin Él. Cristo nos espera. ¿Vas a faltar?

 

Gustavo Roberto Navas

Movimiento Hijos de Hogares Nuevos

Diócesis de Jujuy

Jujuy - Argentina

 









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