Inicio Noticias Familia y Vida El Papa espera encontrarse con las familias en Milán 2012

El Papa espera encontrarse con las familias en Milán 2012

“Será para mí y para todos nosotros una gran alegría estar juntos, rezar y festejar con las familias venidas de todo el mundo”, expresó el Santo Padre al referirse al VII Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en Milán (Italia) en junio de 2012. Lo hizo al recibir a los participantes en la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para la Familia, que encabezados por su presidente, el cardenal Ennio Antonelli están celebrando el XXX aniversario de su constitución y de la exhortación apostólica “Familiaris Consortio”.

Benedicto XVI les dirigió un discurso donde resaltó que “en nuestro tiempo, como ya sucedió en épocas pasadas, el eclipse de Dios, la difusión de ideologías contrarias a la familia y la degradación de la ética sexual aparecen conectadas entre sí”. Por ello, “la nueva evangelización es inseparable de la familia cristiana. La familia es, de hecho, la ‘vía’ de la Iglesia, porque es el ‘espacio humano’ del encuentro con Cristo.

La familia fundada sobre el sacramento del Matrimonio –dijo el Papa- es actuación particular de la Iglesia, comunidad salvada y salvante, evangelizada y evangelizante. Como la Iglesia, la familia está llamada a recibir, irradiar y manifestar en el mundo el amor y la presencia de Cristo”.

La recepción y la transmisión del amor divino se realizan, según explicó Benedicto XVI, “en el amor recíproco de los cónyuges, en la procreación generosa y responsable, en el cuidado y la educación de los hijos, en el trabajo y las relaciones sociales, en la atención a los necesitados, en la participación en las actividades eclesiales, en el compromiso civil”.

A continuación, el Papa enumeró los ámbitos en los que es más urgente el protagonismo de las familias cristianas, en colaboración con los sacerdotes: la educación de los niños, adolescentes y jóvenes al amor entendido como don de sí y comunión; la preparación de los novios al matrimonio; la formación de los cónyuges; la participación en asociaciones caritativas, educativas y civiles; y la pastoral de las familias para las familias.

La familia cristiana –concluyó- “refleja en el mundo el esplendor de Cristo y la belleza de la Trinidad divina” en la medida en que consigue vivir el amor “como comunión y servicio, como don recíproco y apertura hacia todos”.

 









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