El Movimiento Hogares Nuevos tiene las características y condiciones de una Obra de Dios: ya que es aprobada por la Sede de Pedro, avalada por los pastores de la Iglesia, tiene extensión en el mundo (20 países), y 37 años de frutos.

Todo Movimiento necesita “instrumentos” que Dios elige, generalmente, desde su debilidad.

Dice Pablo que Dios ha escogido aquello que en el mundo es inservible, débil, para confundir a los sabios y fuertes. (I Cor. 1,27).

Mientras Dios tiene en sus manos el instrumento, lo transforma, lo va haciendo apto para la tarea que le ha encomendado. Hasta que llega a entender que se es nada y Dios es todo.

Ser instrumento es un llamado exigente, implica un compromiso de dar. Dios nos elige para ser parte de Hogares Nuevos, no sólo consumirlo, sino comprometernos en la evangelización de las familias.

No se puede uno plantar en la postura de sólo recibir y acumular para el servicio personal, matrimonial o familiar. Todo esto implica una gran tarea de amor, en la que, al haber experimentado que Alguien gratuitamente, amándome, me brindó lo mejor para mi vida, no puedo menos que no puedo menos que imitar y devolver lo recibido para que dé frutos en otros.

San Juan Pablo II dijo: “Los carismas son comunicativos, y hacen nacer afinidad espiritual entre las personas, y aquella amistad en Cristo da origen a los movimientos”. Toda cosa que se mueve, mueve a otros. Es importante que se note que SOMOS MOVIMIENTO EN MOVIMIENTO.

De este modo, todos reconocerán que somos un carisma del Espíritu Santo, que ha iluminado desde el Evangelio, toda la realidad de la familia. El testimonio de nuestra familia y de todos los miembros de Hogares Nuevos lo debe mostrar.

Que María Reina de las Familias, nos acompañe en esta difícil tarea de llevar a su Hijo a cada hogar.

P: Ricardo E. Facci

Extracto del libro Fecundos en el Amor.



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