Hogares Nuevos no es un movimiento donde lo principal sea buscar que la familia se “lleve bien”, o sea, que en ella se encuentre un clima de amor, de diálogo entre los esposos y de éstos con los hijos, de respeto mutuo…Entiéndase bien, ojalá todas las familias encuentren estos logros, pero Hogares Nuevos apunta a un gran objetivo que, al darse todo lo anteriormente expuesto, se logra por añadidura.

El gran objetivo del Movimiento es Anunciar la buena nueva del matrimonio y la familia; anunciarle a “este matrimonio” que el día que se casaron por Iglesia se llevaron a Cristo a su casa. Y desde esta buena nueva cobra sentido todo lo otro: un clima de amor, de diálogo, ayuda mutua, respeto, valoración de la vida, compromiso social y eclesial, de ser una verdadera iglesia doméstica.

Con Cristo aparece la gran oportunidad de construir en serio la felicidad…Una familia será capaz de construir una felicidad plena y duradera si lo hace desde Cristo.

Un Hogar Nuevo tiene la responsabilidad de conocer que Cristo está en casa, por lo tanto, la consecuencia debe ser la coherencia y el deber de anunciar a otros hogares esta gran verdad. Ese anuncio se hace con alegría y convicción. (Familiaris consortio, 86)

La alegría no se improvisa, es un don concreto que reciben aquellos que viven cerca de Cristo y en gracia. “Un cristiano triste es un triste cristiano”. Un cristiano con Cristo tiene una visión diferente de los obstáculos, una fuerza distinta. En su interior hay una alegría y paz que nadie podrá robar…

¡Qué bueno sería que todos los hijos del mundo puedan decir, mi familia es feliz! Y porque mi familia es feliz vivo un paraíso anticipado.

Que Dios nos ayude a construir familias felices, trozos de cielo en nuestra casa, nuestras comunidades, nuestra Iglesia. Hogares Nuevos trabaja en pos de esa meta.

Del libro Corazones Fecundos, Padre Ricardo Facci.



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