Testimonio del Retiro de Espiritualidad del 7 y 8/03/2020 – Arquidiócesis de Asunción.

En nuestro hogar, Valeria es quien, desde que nos casamos, siempre celebra a San José en su día, pues es su Santo Patrono, dice Ricardo.

Pese a ello, a mí no me atraía en demasía la figura de San José, hasta que en ocasión de la Cartilla N° 383 de diciembre de 2017, comencé a interiorizarme más sobre todo lo que hizo este verdadero hombre “justo y santo” en base a lo que el Padre Ricardo Facci nos presentó en aquella carta de amor.

Cuando nos convocaron para ser animadores de este Retiro y al ir preparando el tema de nuestra charla, fuimos interesándonos más y más sobre la vida de San José y así descubrimos aspectos que hasta nos pasaron desapercibidos en todos estos años.

Durante el desarrollo del Retiro, y con cada una de las charlas, fuimos aprendiendo y valorando todo cuanto San José hizo por fe en Dios y que su obediencia y confianza plena en el Señor nos enseña claramente a no dudar del Plan de Dios.

En las charlas se mencionaron varios puntos sobre San José como: “hombre justo”, “hombre de Dios”, “hombre trabajador y valiente”, “santo modelo del silencio y la obediencia”, “santo modelo de la fe”, etc.

Pero quizás la identificación o el “título nuevo” que más nos impactó es el que lleva precisamente el lema de Hogares Nuevos de este año: “Custodio de la Familia”

Ese título de “custodio” lo percibimos más fuertemente en el Vía Crucis que realizamos, donde padres e hijos alternaban en cada estación, como replicando el lema 2020.

Y, un aspecto muy llamativo para nosotros fue cuando, en una de las charlas se mencionó que, muchas veces son los hijos quienes rezan y piden la conversión de sus padres, es decir, ellos se convierten en los pequeños “San José” del hogar, porque se convierten en “custodios” de sus padres y, por ende, de sus propias familias.

Y ahí nos cuestionamos, ¿acaso eso mismo no habrá hecho Jesús por su madre y su padre adoptivo cuando vivió con ellos?

Luego de participar de varios Encuentros de Matrimonios y Retiros de Espiritualidad, notamos que éste Retiro en particular se caracterizó, para nosotros, por el nivel de atención de todos los participantes y, pese al elevado número de matrimonios e hijos, durante cada charla se percibía ese interés sincero del auditorio de escuchar el tema que se trataba en cada caso y, quizás ya imitando a San José, se experimentaba un silencio respetuoso para escuchar lo que cada matrimonio exponía en su charla.

De igual modo, al momento del trabajo grupal y ya cerrando prácticamente el Retiro, quedamos muy interpelados por las preguntas que se formularon y sobre ésas preguntas hemos estado dialogando en nuestro matrimonio al terminar el Retiro y más aún en estos últimos días tan especiales por la cuarentena que vivimos en nuestro país.

En síntesis, la figura de San José nos enseñó que, la humildad y el pronto servicio a Dios, sin dudar nunca de Él, lo hicieron verdadero discípulo y misionero del Señor, vale decir, San José nos recuerda cual debe ser la impronta que nos debe caracterizar como Hogares Nuevos en todo tiempo y más aún en estos tiempos.

Valeria y Ricardo Pastor.
Comunidad “Sagrada Familia de Nazaret”, Arq. de Asunción (Paraguay)

 



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