Solo abran su corazón y Cristo que siempre esta esperándonos actuara para gloria del Padre.

Hola queridas familias y hermanos en Cristo, somos Mara y Silvio de la localidad de Berrotarán, Departamento Río Cuarto; Provincia de Córdoba, Argentina.

Somos el matrimonio que realizo el encuentro número 78 de la Diócesis de Rio Cuarto en nuestro hogar “que hizo historia” parafraseando a Vivian y Guillermo Bagnis por la imposibilidad física de Mara lo que nos impedía realizarlo de otra manera.

Les contamos que nuestro encuentro fue en enero, duro tres días, en donde una cantidad de personas desde el fundador, hasta nuestros coordinadores Patricia y Jorge (quienes llevaron esta inquietud) se entregaron como instrumentos de Cristo y dijeron “si” para que nosotros pudiéramos vivir esta experiencia única e irrepetible para nuestro matrimonio y así pasáramos a formar parte de Hogares Nuevos.

Los que hicieron posible este encuentro, (con la modalidad lo más parecida posible a lo que vivenciaron cada matrimonio en sus encuentros) lo adaptaron a mis posibilidades físicas. (Mara).

Para nosotros fue maravilloso porque nos dieron la posibilidad de vivir como matrimonio de 23 años de casados esta experiencia aprehendiendo, compartiendo en nuestra pareja ya sea con los otros matrimonios que participaron realizando el encuentro y también con el Padre Rafael Soruco.

Momentos inolvidables, de mucho aprendizaje, de encuentro con Cristo como centro de nuestras vidas, de intercambio de vivencias y como dice Silvio, de que en nuestro hogar volviese a haber gente que compartiera con nosotros lo que vivimos a diario.

Hace seis años como familia pasamos a ser principalmente nosotros cuatro los que conocemos nuestras luchas, alegrías y tristezas; digo nosotros cuatro, porque tenemos dos hijos, Mateo de 23 años y Marcos de17 años quienes me acompañan en mi nueva forma de vivir la vida junto a Silvio después de las diversas enfermedades, ya sea cáncer, ACV isquémico y cirugías, que me impiden movilizarme sola, por eso dependo de un tercero, (siempre de mis tres soles), ya que perdí dicha capacidad para los quehaceres de la vida como así también de estar con muchas personas por mi falta de estabilidad, equilibrio y vértigos.

En realidad, queríamos agradecerles porque sabemos que estuvieron rezando por nosotros y compartir lo que vivimos; y decirles que no se den por vencidos, que hay que esforzarse diariamente, pero que con la gracia y protección de la Virgen y de su hijo, si nosotros pudimos con nuestras dificultades, ustedes pueden; siempre firmes en la oración con Cristo, para realizar lo que pretendan para vuestro bienestar y gloria de Dios.

Solo abran su corazón y Cristo que siempre esta esperándonos actuara para gloria del Padre.

Gracias por sus oraciones, nosotros rezamos por ustedes.

Que Dios los colme de bendiciones.

Un abrazo en Cristo.

Mara y Silvio.

Diócesis Río Cuarto.



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